Fundamentos de Eleutheria

Condiciones que acepta el alumno al ingresar a la Escuela: La libertad del espíritu

 

Desde sus orígenes, la filosofía ha manifestado el profundo interés del hombre por conocer la realidad, sus modos de manifestarse, la posibilidad de acceder a ella y su relación con la misma – determinando criterios para juzgar tanto lo verdadero y lo falso como lo moral e inmoral. El desarrollo de la humanidad a lo largo de los siglos estuvo signado y documentado por esta disciplina: ella atraviesa,  fomentando y enriqueciendo, todos los saberes posteriores que conforman nuestra cultura.

 

Para cualquier disciplina o actividad que intente, en la actualidad, dar cuenta del hombre y su relación con el mundo circundante resulta imprescindible comenzar, de un modo crítico, desde las ideas elaboradas por el discurso filosófico; no como mero punto de partida, sino como los auténticos cimientos de todo quehacer profesional y académico.

 

Estamos convencidos  de que en el conocimiento de las múltiples respuestas dadas por los pensadores a los temas fundamentales mencionados y en la valoración crítica de las mismas, se encuentra la posibilidad de acceder a la propia autenticidad. A lo largo de este curso, se intentará presentar a los alumnos con el desarrollo de la filosofía según un eje histórico, pero destacando, para cada momento determinado, los problemas temáticos que resultan relevantes.

 

Estamos convencidos que el espíritu solo accederá a la propia libertad a partir de la integridad con el sí mismo propio. Entender que las elecciones fundamentales de la vida deben ser escogidas desde la esencialidad del ser único y singular que cada uno de nosotros es, requiere reflexión y perseverancia en el hábito de la lectura de los grandes pensadores universales.

 

La tarea no es fácil ni rápida. Requiere constancia, tiempo y cierta abstracción de las prerrogativas de los cánones sociales para dedicárselos a la lectura semanal. Se descarta toda discusión política durante las clases. Es la condición que te pedimos para formar parte de Eleutheria. “Conócete a ti mismo” rezaba el axioma que coronaba la entrada del antiguo templo de Delfos. Sólo un legítimo autoconocimiento que deberá más tarde volcarse en la propia comunidad, vacío de intereses y ambiciones personales como apertura del espíritu al sediento de sabiduría, radica el misterio de la verdadera libertad individual: Eleutheria.